Retablo de San Fabián y San Sebastián, en la Catedral de Cuenca (detalle). Autor: Zarateman, en Wikipedia, bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported

El 20 de enero es una efemérides muy celebrada en pueblos extremeños como Acehúche, Piornal, Arroyomolinos de Montánchez… y en ciudades como Cáceres y Don Benito. La pandemia en la que estamos inmersos ha impedido este año la salida de las carantoñas acehucheñas y del Jarramplas piornalego y ha imposibilitado la degustación de las dulces roscas de anís y la sabrosa patatera en el Paseo Alto cacereño.

Aunque actualmente este día no tiene ninguna resonancia en nuestra localidad, no fue así en el pasado. Hay constancia documental de la existencia de una ermita dedicada a san Fabián y san Sebastián, al menos, desde el siglo XVI. En los libros de colecturía de Santiago hay multitud de testimonios sobre limosnas ofrecidas a los Santos Mártires a través de las mandas testamentarias. Igualmente sabemos que, durante los siglos de la Edad Moderna, estaba constituida una cofradía bajo el patronazgo de dicha advocación. Incluso, en los libros de bautismo y matrimonio se documenta un destacado número de individuos llamados Fabián y Sebastián. Ha sido el devenir de los tiempos, y especialmente las desamortizaciones, las guerras y las epidemias del siglo XIX, las causas que explican que aquella ermita desapareciera por completo y que aquella memoria pretérita casi haya sucumbido ante el olvido; y decimos casi porque el espíritu de la Microhistoria suele resistir y lucha por no desvanecerse.

Alusión a la advocación de los Santos Mártires, 25 de junio de 1540. Detalle de un asiento de misas de difuntos, inserto en el Tomo 1 de Bautismos (Archivo Parroquial de Santiago, Miajadas).

Es por ello que aún resuena en Miajadas el eco de una época ya inexistente, y lo hace a través de la toponimia urbana. En nuestro callejero sobrevive el letrero “Parque de los Mártires.” A algunos alumnos de nuestro centro he escuchado decir que el nombre de dicho parque responde al homenaje que se hizo a los miajadeños y miajadeñas que murieron en la batalla de la Degollá, durante la Guerra de la Independencia (21 de marzo de 1809). Pero no más lejos de la realidad. El referido topónimo alude, realmente, al lugar donde se levantaba la antigua ermita de los Santos Mártires Fabián y Sebastián, que se hallaba en el extrarradio del casco urbano y en cuyos aledaños se celebraba la feria ganadera de agosto en los tiempos modernos.

Así que, sirva este sencillo artículo para traer al recuerdo, y de la mano de una tradición que ahora nos es ajena, un pequeño retazo de nuestra historia.

NOTA (Transcripción del asiento de misas de difuntos): "A veinte e çinco de ju(n)io faleçio la [mujer] de Juº Mºs [Juan Muñoz]. Enter(r)óse en la igl(es)ia, ma(n)dó dezir por su á(n)i(m)a ochenta misas e sus novenas e más a sa(n) B(a)r(tolom)é e los mártires a cada uno medio Real."