21 de marzo, DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA
Imagen de Myriams, en Pixabay, bajo licencia CC0.
Hoy, día en el que comienza a florecer la Primavera 2022, celebramos el XXIIº Día Mundial de la Poesía con el que apoyamos la diversidad lingüística a través de la expresión poética y fomentamos el uso de aquellas lenguas que se encuentran en peligro, tal y como plantea la UNESCO.
Esta jornada ofrece una ocasión para honrar a quienes cultivan versos y estrofas entre ritmos y rimas, ya sean reconocidas celebridades o personas aficionadas que dedican parte de su tiempo o toda su vida a revivir tradiciones orales de recitales poéticos, promover la lectura, la escritura y la enseñanza de poemas, y fomentar la convergencia entre la poesía y otras artes como el teatro, la danza, la música y la pintura, a la vez que visibilizan la poesía en los medios de comunicación y en las redes sociales.
En esta efeméride, la comunidad educativa del C.E.P.A. de Miajadas rendimos homenaje a la creación poética con la declamación de la composición titulada Dicen que la primavera, un poema del profesor Eduardo Moreno García, inspirado en la primavera 2020, la PRIMerA de la pandemia; la del confinamiento de VERAs; la que perdimos todos y que fue la última para muchas personas que cerraron sus ojos para siempre justo cuando las flores comenzaban a abrir sus pétalos a la luz. A ellas, especialmente, van dedicados estos versos.
Recitan: Paqui, Alexandru y Margarita, de Enseñanzas Iniciales I.
Dicen que la Primavera…
Dicen que la Primavera
corrió el pasado año desnuda
mostrando por alcores y riberas
su virginal hermosura.
Mas nadie vio su belleza,
ni gozó sus dulzuras
derramadas por la brisa,
precipitadas desde la altura.
Dicen que la templanza de la llovizna
y del Sol la calentura
llenaron pagos y dehesas
de milflores y verduras.
Y que libaron laboriosas abejas
de los cantuesos la púrpura
y oro batearon de las jaras
sin mancillar su blancura.
Pero los humanos, bajo llave,
apresados tras las cerraduras,
saboreamos el enmascarado acíbar
de una decretada clausura.
Dicen que las encinas aliviaron
con doradas candelas su negrura,
y que los fresnos y mimbres reventaron
en brotes de esperanza y frescura.
Y los arroyos y riachuelos
susurraron fluidas aventuras
de cabriolas y remolinos
con gorgoritos de agua pura.
Nadie vio tal portento,
ni escuchó tan sublime partitura;
si acaso, se oyó el trino de las golondrinas,
que rompió el confinamiento y sus ataduras.
Dicen que las nubes de abril y mayo
con su vaporosa arquitectura
plasmaron en los límpidos cielos
inimaginables esculturas.
Y que los vetustos ríos resignados
esperaron su inevitable sangradura,
para morir desaguados en los campos
y resucitar lozanos en la sembradura.
Entretanto, de las banderas patrias
pendieron luctuosas colgaduras;
y nuestras manos enarbolaron duelos
por quienes marcharon a las sepulturas.
Nuestros ojos lloraron ausencias;
y nuestros corazones forjaron armaduras
donde guardar besos, caricias y abrazos
de quienes añoramos sus presencias y figuras.
Dicen que la Primavera viene de nuevo
con remedio en viales de vacunas…
Para las almas afligidas,
¿también habrá cura?
Eduardo Moreno García.